CIBAP participa en proyecto en pro de la calidad de la industria alimentaria

Vie, 04/07/2017 - 15:59 -- claudia.droguett

El jueves 30 de marzo se realizó en el Hotel Crowne Plaza el lanzamiento de cuatro iniciativas que buscarán diversificar los productos de la oferta alimentaria chilena, fortalecer la imagen de nuestro país como proveedor de alimentos y robustecer las capacidades analíticas que permitan asegurar tanto calidad como inocuidad.

De las cuatro ‘Iniciativas Habilitantes en Calidad e Inocuidad Alimentaria para la Innovación y Competitividad  de Alimentos Saludables’ que comenzarán a ejecutarse, la mitad será realizada por la Universidad de Santiago de Chile al alero del programa ‘Transforma Alimentos’ impulsado por CORFO en conjunto con el ministerio de Agricultura y la participación de las carteras de Economía y Salud.

El Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago, Claudio Martínez, sostuvo que “lo que nos motivó mucho a participar fue el impacto social que tienen estas iniciativas, que tienen que ver con pequeños productores”.

Para la ministra de Salud, Carmen Castillo, “esta reunión ha permitido que se reúnan distintas entidades y áreas del sector tanto privado como público. Esta asociatividad nos permite crecer como país y avanzar en una alimentación saludable”.

Por su parte, el subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, recalcó que “queremos desarrollar un sistema cada vez más afinado y predictivo, que asegure 100% la calidad e inocuidad de los alimentos”.

Laboratorios de alto estándar

La primera iniciativa, ‘Implementación de un Sistema Nacional Integrado de Laboratorios Públicos de Alto Estándar Especializados para Fortalecer las Capacidades Analíticas y Diagnósticas en Calidad e Inocuidad Alimentaria’, será ejecutada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, CIBAP y CECTA.

La finalidad de esta propuesta es robustecer la capacidad analítica y diagnóstica en la vigilancia y monitoreo de los alimentos, abordando los déficits de distintos laboratorios del país para luego cerrar esas brechas y establecer un sistema integrado que permita una mejor coordinación.

La directora de la iniciativa y Vicedecana de Investigación y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Médicas, Dra. Helia Molina, revela que ya se encuentran trabajando en este hace dos meses y que contemplan destinar una parte de los dineros del proyecto para un fondo concursable que permita la colaboración intersectorial en esta materia.

“La inocuidad siempre fue vista como un tema comercial o de salud, pero nunca como un bien público, que permita ganar mercados afuera y que permita percibir, a la población del país, que se le protege con alimentos inocuos y de calidad”, afirma. En el equipo de trabajo de la Dra. Molina, que lidera este proyecto, participan Dra. Victoria Espinosa, Dra. Lorena Sulz, Dra. Yesseny Vasquez, Dra. Lina Yañez, Claudia Droguett en asesoria comunicacional y Luisa Leyton y Rosa Klein en labores administrativas. 

Reducir nutrientes críticos

La segunda iniciativa, ‘Diseño e implementación de estándares para la disminución programada de nutrientes críticos en las MIPYMEs alimentarias, con reconocimiento de la autoridad sanitaria (MINSAL)’, será realizada por el Centro de Tecnología de los Alimentos (CECTA) de la Universidad de Santiago, con apoyo del Departamento de Gestión Agraria del plantel estatal.

El objetivo del plan es diseñar e implementar planes de reducción de nutrientes críticos que permitan a la micro, pequeña y mediana empresa responder a la ley de etiquetado de alimentos, impulsando una adecuación tecnológica que permita la reformulación de sus productos.

El director (s) del CECTA, José Luis Palacios, sostuvo que ya han recorrido diversas regiones del sur del país para reunirse con pequeños productores “muy retirados de las grandes urbes y centros de producción”.

“El desafío es intentar hacerlos cumplir con la normativa sin atentar contra el sabor tradicional de estos productos. La idea no es normalizar sabores, sino impactar en la reducción de nutrientes críticos, manteniendo las características que todos apreciamos en una mermelada casera, en una longaniza de Chillán o en un queso de Arauco o de Valdivia”, sostiene.

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